Hablando de #discriminación de género…
Solicité por correo el costo del “Primer Encuentro de Mujeres Hispanohablantes” organizado por Mujeres Mexicanas Residentes en Japón y me respondieron lo que ven en la imagen adjunta; respuesta que me trasladó a principios del Siglo XIX (por supuesto de ahí, hacia atrás en el tiempo, o sea “desdenantes“).
¿Por qué se me ocurrió solicitar información para un Encuentro de Mujeres?
1: Primero leí todo el banner por si había una restricción expresa como “no hombres”, pero encontré lo contrario: un asterisco con la leyenda “**Evento abierto al público interesado”, y como yo estaba interesado, pues les escribí.
2: Yo, hombre consultor en Responsabilidad Social, estaba interesado en adquirir más conocimiento y herramientas que puedan ayudarme a dar mejores argumentos con mis clientes para cambiar la perspectiva de género a favor del desarrollo equitativo entre mujeres y hombres. (Porque no están para saberlo, pero mi familia vive en una ciudad en México plagada de machismo y discriminación hacia la mujer en el ámbito laboral y me andan dando ganitas de promover un cambio.)
3: La empresa hermana en la que también trabajo está compuesta por 80% mujeres, consultoras con quienes comparto el mismo nivel jerárquico y a quienes quería enviar la información completa para que la Dirección General autorizara su participación.
5: En una de esas y hasta patrocinábamos el evento con algo.
No sé en qué momento hemos perdido el foco o es que soy un total y absoluto ignorante del tema.
Creo que la intención de un movimiento de mujeres (no quiero etiquetar erróneamente “feminismo”) a favor de la promoción de su seguridad e integridad personal y, de paso, de la igualdad de género en todas las actividades del ser humano (o humana para no discriminar), es buscar un cambio; un cambio radical, pero ¿deberían hacerlo solas?
Si bien debemos comprometernos a través de Acciones Afirmativas en nuestra esfera de acción (les dejo un link para que lean al respecto: https://www.conapred.org.mx/documentos_cedoc/AA_MSJ.pdf), no debemos caer en segregación porque, como lo dije al principio, estaríamos retrocediendo en la historia, pero al revés. El pasado nos dice que lo hicimos mal, ¿queremos repetir el error?
Me encantará leer sus opiniones y comentarios, porque buenos o malos (dependiendo quién los lea), me ayudarán a ampliar mi perspectiva y conocimiento.
Como dice mi amigo Johnnie ¡qué digo amigo, casi hermano! aquel sabedor de mis penas y alegrías: “Keep Walking”.
Escrito por: Ramón Édgar Del Castillo Valdivia
